¿Qué es el narcomenudeo?: Un acercamiento etnológico

El narcomenudeo o comercio de drogas ilícitas en pequeña escala, es una actividad ilícita originada con la prohibición de las drogas, a principios del siglo xx. Dicha prohibición y los intentos de controlarlas mediante leyes coinciden con la secularización de las prácticas culturales y la organización urbana de la vida social.2 La justificación del control se basó, principalmente, en dos perspectivas: la económica y la médica. Acerca de la primera, Thoumi menciona que "cuando la sociedad se industrializó, las necesidades propias de la organización y la producción manufacturera hicieron de las drogas un obstáculo para la productividad".3 En México, la perspectiva médica tuvo mayor peso en el debate sobre la legislación antidroga.

¿Qué es el narcomenudeo?:
Un acercamiento etnológico1

Carlos Alberto Zamudio Angles

Introducción
El narcomenudeo o comercio de drogas ilícitas en pequeña escala, es una actividad ilícita originada con la prohibición de las drogas, a principios del siglo xx. Dicha prohibición y los intentos de controlarlas mediante leyes coinciden con la secularización de las prácticas culturales y la organización urbana de la vida social.2 La justificación del control se basó, principalmente, en dos perspectivas: la económica y la médica. Acerca de la primera, Thoumi menciona que "cuando la sociedad se industrializó, las necesidades propias de la organización y la producción manufacturera hicieron de las drogas un obstáculo para la productividad".3 En México, la perspectiva médica tuvo mayor peso en el debate sobre la legislación antidroga. Ya desde finales del siglo xix, en varias tesis de medicina se planteó que el abuso de drogas -en especial morfina y heroína- se percibía como una enfermedad grave que debía prevenirse entre la población, por lo que era necesario "promover la salud e higiene pública como un medio de fortificar la raza". Esta perspectiva, finalmente, fue un instrumento para descalificar social y, de paso, políticamente a grandes sectores sociales.4

En la actualidad, el narcomenudeo es un fenómeno que amalgama diversas actividades delictivas cuya finalidad es proveer drogas ilícitas a los consumidores. Tales actividades se realizan en los intersticios de las relaciones sociales, y la dificultad para estudiarlas radica en lo ilícito de las drogas, lo cual fundamenta la persecución que realizan las autoridades públicas y propicia que sus actores prefieran mantener el anonimato. La piedra angular de este fenómeno es una relación de mercado donde un vendedor oferta una mercancía y es interpelado por un comprador que la consume. La variante de las relaciones de mercado que se utiliza es la del menudeo, en la que los compradores son los consumidores del producto; diferenciándose de la relación de narcotráfico en que el comprador, a su vez, venderá la mercancía. En otras palabras, de la cadena de operaciones de mercado que se realizan en el tráfico de drogas ilícitas, el narcomenudeo es el eslabón final del narcotráfico. Así, en el narcomenudeo hay dos actores principales: los vendedores y los consumidores. Los primeros, según las leyes establecidas, son considerados delincuentes del fuero federal por participar de los llamados delitos contra la salud; los segundos, por su parte, no sólo son considerados delincuentes sino, las más de las veces, también enfermos.

Se observa, pues, que en el fenómeno del narcomenudeo destacan tres componentes: la mercancía (la droga), las leyes que penalizan el comercio de dicha mercancía y la relación de mercado entre vendedor y cliente consumidor. En este trabajo abordaré los dos primeros aspectos, pues son los que fundamentan las diferencias en las relaciones entre vendedores y clientes. En la reflexión sobre el primer elemento me basé en datos científicos, en la reflexión sobre el segundo me basé en las leyes nacionales, pero también en el contexto histórico en que se promulgan; además, ambas reflexiones se basan en la experiencia etnográfica en zonas marginadas de la Ciudad de México.

1. La mercancía del narcomenudeo: la droga
La droga es la mercancía ofertada por el narcomenudeo. Sin embargo, hay distintos tipos de drogas y algunas de ellas propician la aparición de estrategias particulares entre sus vendedores. No todas las drogas ofertadas por el narcomenudeo son manejadas de la misma manera por las leyes; unas son consideradas prohibidas y otras más controladas, entre las primeras destacan los fármacos y las industriales; mientras que entre las segundas, la marihuana, la cocaína y el crack son las más comunes en la Ciudad de México. Me centraré en estas últimas, no sólo por ser las más comunes sino por ser las preferidas de los consumidores de zonas marginadas. Sin embargo, no hay que soslayar la importancia de otras drogas en el narcomenudeo, especialmente las llamadas de diseño, que han tenido un incremento considerable en su consumo, aunque esta droga no se advierte en las zonas marginadas, desde donde observo la problemática, del mismo modo que las antes mencionadas.

Se ha mostrado que la marihuana es la droga ilícita de mayor consumo en la Ciudad de México. Entre sus efectos se han descrito trastornos digestivos ligeros y manifestaciones cardiacas como aceleración del ritmo después de ingerir la sustancia; también se han reportado deseo incompatible de ocupación motora, actividad fantasiosa muy relajadora, rapidez de las imágenes, alteraciones del pensamiento, incapacidad para unificar contenidos parciales, rigidez abrupta del pensamiento, fuga de ideas y alteraciones de la memoria.

Es importante mencionar que la mayoría de los informantes estuvieron de acuerdo con la sintomatología referida, aunque en el caso de quienes llevaban varios años como consumidores asiduos y que presentaban síntomas severos, atribuían su mal al consumo abusivo de alcohol u otra droga de origen industrial, en descarga de la marihuana, la cual consideran "natural" y poco dañina; lo cual se constata con estudios que señalan que "en general el consumo de la cannabis, en contraste con el del alcohol, es rara vez factor de violencia".5 No obstante, los efectos se encuentran en duda permanente debido a que estudiosos del tema no paran de referir argumentos a favor y en contra de la posibilidad de adicción provocada por su consumo.

La cocaína, por su parte, se obtiene del arbusto de la coca, planta originaria de Sudamérica que tiene dos especies productoras de cocaína: Erythroxylum coca y Erythroxylum novogranatense, con diferentes variedades. A la hoja de coca se le realizan una serie de procesos químicos mediante los cuales se obtienen pasta de coca, base de cocaína y, finalmente, clorhidrato de cocaína, la cual fue aislada por primera vez, entre los años de 1859 y 1860, por Albert Niemann,6 a partir de entonces ha sido una de las drogas de mayor éxito entre los usuarios de sustancias. La forma de consumo ha variado a lo largo del tiempo. Durante casi un siglo prevaleció la inyección intravenosa, mientras que en las décadas de los años sesenta y setenta, del siglo xx, se prefirió su consumo por vía nasal.7 Los efectos que esta sustancia tiene, a diferencia de los producidos por la marihuana, han sido mejor estudiados o, cuando menos, se ha logrado un mayor consenso entre los estudiosos del tema.

El consumo de coca estimula el sistema nervioso central: "incrementa el ritmo cardiaco, la temperatura corporal y la tensión arterial",8 además, "estimula la producción de adrenalina, lo que a su vez eleva el metabolismo corporal".9 Otro efecto a tomar en cuenta es que la "vida media en plasma de 90 minutos, induce una tolerancia rápida a sus efectos, de tal manera que la euforia asociada a su uso es de una duración aproximada de 45 minutos por cada administración. Esto se aplica a su administración intranasal, intravenosa o fumada en su forma cristalina (crack)".10 De ahí, podemos entender porqué muchos usuarios consumen varias veces la sustancia durante el día o la noche, por lo que es más fácil volverse adicto.

Por su parte, el crack surge en 1983.11 Se obtiene de la mezcla de cocaína con carbonatos de calcio y tiene apariencia de pequeños terrones de color blanquizco. De tal manera "el crack es cocaína procesada [...pero] se evapora y se absorbe mucho más rápido que la cocaína. Afecta al cuerpo del mismo modo que la cocaína, pero con mucha más intensidad".12 Su mayor peligro radica en que "es la forma de administración que alcanza las mayores concentraciones, más rápidamente, en el cerebro, poseyendo el mayor potencial de abuso".13 Su alto consumo se debe también a que "ofrece a los traficantes la ventaja de que, para su preparación sólo se requieren disolventes de bajo costo, pues su modo de consumo, por inhalación de los vapores, permite eliminar fácilmente esos productos de olor desagradable: dado que el calentamiento sublima la droga, ésta pasa directamente del estado volátil, con evaporación de los solventes (la deshidratación que sigue a ese calentamiento produce, a menudo, un crujido, y de allí su nombre)".14

El crack es actualmente la droga de mayor consumo entre los jóvenes de barrios marginados; es conocida popularmente como piedra y su rápida popularidad se debió a que provocaba efectos similares a la cocaína, la cual es percibida como droga de clases altas; artistas y políticos son la principal referencia. Inicialmente, era considerada una más de las presentaciones de la cocaína, pero debido al impacto adictivo que ha afectado considerable y rápidamente a la población consumidora, en la actualidad ha tomado un lugar preponderante entre las drogas ilícitas. Como reflejo de su alto poder adictivo, los consumidores siguen consumiendo la droga aun sabiendo que no es sino una mezcla de cocaína con fármacos de efectos similares. "Hasta raticidas le echan" acepta uno de los consumidores entrevistados. Para algunos de los informantes, la mezcla de varios fármacos influye en el bajo costo de esta droga, comparado con el precio de la cocaína, y permite que su consumo sea accesible para los jóvenes marginados.

De esta información se puede rescatar que los efectos producidos por las drogas ilícitas son distintos, razón por la que juzgamos conveniente llamar a cada droga por su nombre y evitar las confusiones debidas a la generalización de términos como el de drogas. Es importante mencionar que debido a que son más pronunciados los efectos y síntomas físicos del crack y la cocaína, su comercio cuenta con clientes más asiduos. Éste es el tipo de consumidores más frecuentes en los puntos de venta, ya que requieren de varias dosis al día, pero debido a su marginación pueden comprar poco, y sólo cuando cobran su sueldo o realizan un negocio o un atraco cuantiosos pueden comprar varias dosis de una sola vez, lo que termina provocando que el consumo sea más intenso y que, muchas veces, el festejo termine en graves daños a la salud de los usuarios involucrados.

2. Las leyes contra el narcomenudeo
En las siguientes líneas se presentan algunas leyes vigentes en el Estado mexicano. Es importante mencionar que de la aplicación de tales leyes depende que el Congreso Federal del vecino del norte califique favorablemente los esfuerzos del gobierno mexicano en la lucha contra las drogas y decida certificarlos o no, lo cual ha presionado para que las autoridades presenten el combate a las drogas como un asunto de seguridad nacional. Otra situación importante que debe considerarse es que todas las leyes que se referirán a continuación han sido establecidas previamente por las convenciones internacionales que se han realizado sobre el tema y en las cuales ha participado México. Destaca que todos estos convenios han sido impulsados por Estados Unidos, y cada uno de ellos no hace sino ampliar las disposiciones del anterior. En este sentido, Thoumi expresa que "la política exterior estadounidense en el campo de las drogas [...] está encaminada a convertir al resto del planeta a su manera peculiar de ver el mundo".15

Por otro lado, a diferencia de drogas con mayores antecedentes de conflicto, la marihuana se incluyó en la Convención de 1961 por "una recomendación de la Organización Mundial de Salud que había advertido a la Comisión de Narcóticos de Estados Unidos que 'las preparaciones de cannabis son prácticamente obsoletas y no existe justificación para su uso médico'".16

México participa por primera vez en una reunión internacional sobre drogas en la Conferencia de la Haya, en 1912,17 pero no fue hasta 1917, durante el Congreso Constituyente de Querétaro, cuando el Dr. J. M. Rodríguez, al proponer la creación de un Consejo de Salubridad General, argumentó como indispensables "las disposiciones para corregir esta enfermedad de la raza provenida principalmente del alcoholismo y del envenenamiento por substancias medicinales como el opio, la morfina, el éter, la cocaína, la marihuana".18 Argumentos, con base en los cuales, Álvaro Obregón emitió un documento a través del Diario Oficial denominado Disposiciones sobre el comercio de productos que pueden ser utilizados para fomentar vicios que degeneren la raza, y sobre el cultivo de plantas que pueden ser empleadas con el mismo fin, esto en marzo de 1920. Posteriormente, en 1926, apareció un nuevo Código Sanitario, donde se hace referencia a la manera en que el Estado enfrentaría el problema, pero lo único que se hizo "fue habilitar una parte de un pabellón en el manicomio de La Castañeda, y recluir a los 'viciosos' igual que a cualquier 'loco común'".19 Por lo que ya desde aquellos días se reproduce el imaginario sobre los consumidores de drogas como enfermos mentales.

Este doble discurso para estigmatizar a todo individuo relacionado con las drogas, ya tipificados como "delitos contra la salud", desató una ola persecutoria que, además de continuar hasta nuestros días, llevó a reacciones extremas como que "fueran relegados perpetuamente en islas deshabitadas [...] y a los declarados incurables, condenados a esterilización de sus órganos genitales".20 Aunque también hubo quienes supieron diferenciar consumidores de distribuidores, "tal fue el caso del doctor Leopoldo Salazar Viniegra, en ese entonces director del manicomio, quien insistiría, en marzo de 1939, que 'los toxicómanos son enfermos y no delincuentes, de tal suerte que debe tratárseles con humanidad [...] dándoles facilidades para que lo adquieran sin caer en las garras de los traficantes, quienes sí incurren en muy grave delito explotando las enfermedades de los demás'"21. Por lo que desde sus inicios hubo voces que hicieron notar el grave riesgo que provocaban los traficantes de drogas ilícitas y es que, como señala Gutiérrez desde la prohibición, "surgió un mercado negro de drogas prohibidas asociado a la marginación legal y, por ende, con la criminalidad. Si las drogas lícitas eran un buen negocio, las ilícitas lo serían aún más".22

En la actualidad, en México, las leyes vinculadas al narcomenudeo se encuentran, básicamente, en el Título séptimo del Código Penal Federal: Delitos contra la salud; Capítulo I. De la producción, tenencia, tráfico, proselitismo y otros actos en materia de narcóticos; y complementadas con el capítulo V de la Ley General de Salud, que por decreto presidencial entró en vigor al día siguiente de su publicación en el Diario Oficial de la Federación, 7 de febrero de 1984.

Destacan el artículo 194, que, a pie puntillas, menciona "se impondrá prisión de diez a veinticinco años y de cien hasta quinientos días de multa al que: I. Produzca, transporte, trafique, comercie, suministre aun gratuitamente o prescriba alguno de los narcóticos señalados en el artículo anterior, sin la autorización correspondiente a que se refiere la Ley General de Salud..."; el 195, que diferencia la posesión del resto de delitos: "Se impondrá de cinco a quince años de prisión y de cien a trescientos días de multa, al que posea alguno de los narcóticos señalados [...] siempre y cuando esa posesión sea con la finalidad de realizar alguna de las conductas previstas en el artículo 194", y en su segundo párrafo "No se procederá en contra de quien, no siendo farmacodependiente se le encuentre en posesión de alguno de los narcóticos señalados en el artículo 193, por una sola vez y en cantidad tal que pueda presumirse que está destinada a su consumo personal..."; y el artículo 199: "Al farmacodependiente que posea para su estricto consumo personal algún narcótico de los señalados en el artículo 193 no se le aplicará pena alguna. El Ministerio Público o la autoridad judicial del conocimiento, tan pronto como se enteren en algún procedimiento de que una persona relacionada con él es farmacodependiente, deberán informar de inmediato a las autoridades sanitarias, para los efectos del tratamiento que corresponda. Todo procesado o sentenciado que sea farmacodependiente quedará sujeto a tratamiento...".23

Esto es, mientras el II párrafo del artículo 194 exonera a los no farmacodepencientes, el 199 remite a los farmacodependientes a las autoridades sanitarias. De esta situación resulta que los distribuidores se declaran adictos para así ser tratados como enfermos y no como delincuentes.

Otros delitos relacionados con las actividades del narcomenudeo son la corrupción de menores, mencionada en el Artículo 201 del Código Penal Federal y los relativos a la delincuencia organizada.24 De estos artículos podemos observar que no hay claridad en la diferencia entre unas y otras actividades, razón por la cual castigan distintos delitos con penas similares.

La Ley General de Salud, en su artículo 235, complementa al Código Penal Federal al mencionar cuáles son las sustancias que se prohíben, pero además incluye el consumo entre los actos punibles.25 Sin embargo, a diferencia del Código Penal que es válido para todos los ciudadanos, la Ley General de Salud sólo es válida en las instituciones vinculadas a la Secretaría de Salud, razón por la cual en ella sí es punible el consumo de las sustancias señaladas. Pero, además, esta ley influye en el Código Penal y su ejecución en otros.

Hasta aquí el recuento de leyes que penalizan el narcomenudeo. Como se puede apreciar, las leyes diferencian la distribución y otras actividades del narcotráfico, del consumo, por lo que los narcomenudistas se declaran adictos para evitar penas judiciales, ya que como consumidores sólo pueden ser exhortados a que asistan a terapia. Por tanto, esta distinción resulta obsoleta, especialmente si se le compara con los avances de otras naciones en materia delictiva. Un ejemplo de esto es el estudio realizado en la Comunidad Autónoma Vasca, de Javier Elzo, donde clasifica a la delincuencia relacionada con la droga en cuatro variedades: inducida, funcional, relacional o periférica y tráfico por no consumidor, definiéndolas como "delincuencia inducida la que trae su origen en la intoxicación producida [...], delincuencia funcional aquella que es realizada por un drogodependiente con la finalidad de conseguir los fondos necesarios para subvenir sus necesidades de consumo [...], delincuencia relacional -también podríamos denominarla periférica- a la que se produce en torno al consumo de drogas y facilita dicho consumo. [Y] Tráfico por no consumidor [...] distinguiéndolo con toda claridad de los supuestos en que el tráfico se realiza por un consumidor".26

En síntesis, en el Estado mexicano las políticas en el tema de las drogas copian las líneas marcadas por países liberales de vanguardia, especialmente de Estados Unidos, esto incluye el narcomenudeo. Así, en México se tiende a reproducir imaginarios originados en contextos ajenos, aplicando, a la vez, políticas antidrogas planeadas en y para otros contextos, las cuales no han cumplido los objetivos deseados. Actualmente, los delitos inmiscuidos en el fenómeno del narcomenudeo no se limitan a aquellos contra la salud, sino también a otros, como delincuencia organizada, perversión de menores, robos, asaltos y homicidios, entre otros. Y en las zonas marginadas se encuentra una complicada imbricación de las variedades delincuenciales señaladas, pero también de individuos que saltan de una a otra a lo largo del tiempo o que ejercen más de una a la vez.

Conclusiones
Del cruce de los aspectos señalados podemos destacar que el narcomenudeo es un fenómeno que implica la venta de drogas ilícitas a consumidores finales, el cual es perseguido por leyes establecidas en convenciones y tratados internaciones influidas por la ideología del vecino del norte. También es de destacar que el narcomenudeo como tal comercia con diversas mercancías (drogas); que en la Ciudad de México las drogas más vendidas son: marihuana, cocaína y crack, cada una de las cuales tiene diferentes efectos y consecuencias sobre los individuos usuarios.

El narcomenudeo es un fenómeno al que se le han atribuido una serie de características reproducidas por los medios de comunicación, entre ellas el vínculo con jóvenes, su circunscripción a ambientes marginales y su proclividad a provocar otros actos delictivos. Con este esquema de base, el Estado mexicano ha enfrentado el narcomenudeo diseñando iniciativas policiales en las que la población juvenil es el blanco; ejemplo de esto es el Programa Mochila Segura, en Iztapalapa, que consiste en registrar las mochilas de los alumnos de secundaria con el propósito de detectar objetos y/o sustancias prohibidas. En la misma delegación se promueve la realización de exámenes antidoping a alumnos de secundaria y se motiva a los padres a aceptarlos bajo el argumento de que es preferible un examen antidoping a confinarlos tras las rejas, como si esta fuera la única posibilidad.

Pese a estos esfuerzos, las drogas ilegales siguen ganando terreno en nuestra sociedad, prueba de ello son el incremento de individuos contabilizados en estadísticas: de consumidores que llegan a centros de rehabilitación,27 de repartidores presentados como presuntos delincuentes por las instituciones de seguridad pública.28 Por lo que se comprueba que el narcomenudeo es un fenómeno que refiere a transacciones con pequeñas dosis de drogas ilícitas, pero que implica delitos no relacionados con drogas, así como drogas de nueva manufactura, además de la participación de cada vez más habitantes de las zonas marginadas de la ciudad, quienes saben que es un delito pero que lo ven como una posibilidad de sobrevivir en la economía de mercado. Por ello el narcomenudeo es un fenómeno inacabado y con constantes mutaciones, lo cual complica su enfrentamiento. La realidad así lo revela.

Notas
1 Para mayor detalle se puede consultar la tesis 'Las redes del narcomenudeo: cómo se reproducen el consumo y el comercio de drogas ilícitas entre jóvenes de barrios marginados', defendida por el autor para optar por el grado de licenciado en Etnología, en la Escuela Nacional de Antropología e Historia, en junio de 2007. O dirigirse a: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
2 Nieto Fernández, Lilia y Rogelio Araujo Monroy, "¡Droga!: La eficacia simbólica del mal"; en: JOVENes, Revista de estudios sobre juventud, Centro de investigación y estudios sobre juventud, México, nueva época, año 3, núm. 8, enero-junio de 1999, pp. 62-83.
3 Thoumi, Francisco E., El imperio de la droga. Narcotráfico, economía y sociedad en los Andes, Bógota, Planeta-iepri-Universidad Nacional de Colombia, 2002, p. 33.
4 Gutiérrez Ramos, Axayácatl, "Drogas: La historia que hace falta", pp. 45-53; en: Universidad de México. Revista de la Universidad Nacional Autónoma de México, Coordinación de Humanidades, México, núms. 630-631, diciembre 2003-enero 2004, p.48.
5 Stoppard, Miriam, Qué son las drogas. Desde el alcohol y el tabaco hasta el éxtasis y la heroína, Madrid, Javier Vergara, 2000, p. 29.
6 Viesca Treviño, Carlos, "Bosquejo histórico de las adicciones", pp. 1-24, en: Roberto Tapia Conyer (comp.), Las adicciones. Dimensión, impacto y perspectivas, México, Manual Moderno, 1994, 327 pp.
7 Barturen, Fernando, "Los psicoestimulantes como sustancias con potencial abuso", pp. 22; en: Instituto Deusto de Drogodependencias, Psicoestimulantes: cocaína, anfetaminas y xantinas. Avances en farmacología de drogodependencias, Bilbao, Universidad de Deusto, 1993, 131 pp.
8 Stoppard, Op. Cit. p.74.
9 Nahas, Gabriel G., Cocaína: La peste blanca, México, sitesa, 1991, 39 pp.
10 Zubieta, Jon Kar, "Avances en el tratamiento farmacológico de la adicción a cocaína y otros psicoestimulantes", en: Instituto Deusto de Drogodependencias, p. 110.
11 Barturen, Op. Cit.
12 Stoppard, Op. cit., p.79.
13 Zubieta, Op. cit., p.110.
14 Richard, Denis, Las drogas, México, Siglo XXI, 2001, p. 43.
15 Thoumi, Op. cit., p. 353.
16 Thoumi, Loc. cit.
17 Gutiérrez Ramos, Op. cit., p. 49.
18 Citado en Pérez Montfort, Yerba, goma y polvo. Drogas, ambientes y policías en México 1900-1940, México, inah-ERA, 1999, 70 pp. Ibid., p. 16.
19 Gutiérrez Ramos, Op. cit., p. 53.
20 Citado en Pérez Montfort, Ibid., p. 21.
21 Citado en Pérez Montfort, Loc. Cit.
22 Gutiérrez Ramos, Op. cit., p. 50.
23 Los artículos 193, 194, 195, 196, 197 y 199 corresponden al Libro Segundo; Título séptimo: Delitos contra la salud; Capítulo I. De la producción, tenencia, tráfico, proselitismo y otros actos en materia de narcóticos.
El artículo 201 corresponden al Libro Segundo; Título octavo: Delitos contra la moral pública y las buenas costumbres; Capítulo II. Corrupción de menores e incapaces. Pornografía infantil y prostitución sexual de menores. Todos del Código Penal Federal; en: Legislación Penal y su interpretación por el Poder Judicial de la Federación. Disco compacto, Suprema Corte de Justicia de la Nación, México, 2004.
24 Artículo correspondiente al Título Primero: Disposiciones generales; Capítulo Único. Naturaleza, objeto y aplicación de la ley, de la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada; en: Legislación Penal y su interpretación por el Poder Judicial de la Federación. Disco compacto, Suprema Corte de Justicia de la Nación, México, 2004. El subrayado es propio.
25 Los artículos 235 y 237 pertenecen al Capítulo V: Estupefacientes de la Ley General de Salud. El subrayado es propio.
26 Elzo, Javier (coord.); José María Lidon y María Luisa Urquijo, Delincuencia y drogas. Análisis jurídico y sociológico de sentencias emitidas en las audiencias provinciales y en los juzgados de la C.A.V., Bilbao, Publicaciones del Gobierno Vasco, 1992, pp. 31-33.
27 Centros de Integración Juvenil, A.C. es una institución que, con apoyo del gobierno, lleva ya más de 35 años ayudando a la rehabilitación de jóvenes adictos.
28 inegi, Cuaderno estadístico delegacional, Iztapalapa, Distrito Federal, edición 2003.

 

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