Tabaco (nicotina) 1
Desde
comienzos del siglo XX, el hábito de fumar cigarrillos ha sido la forma más
popular de consumir la nicotina. En 1989, el Cirujano General de
los Estados Unidos publicó un informe en el que se determinó que
los cigarrillos y otros productos de tabaco, como los puros o cigarros,
el tabaco para pipa y el tabaco de mascar, son adictivos, siendo
la nicotina la droga en el tabaco que causa dicha adicción.
El informe también determinó que el tabaquismo era
una de las principales causas de los accidentes cerebrovasculares
y ocupaba el tercer lugar entre las principales causas de mortalidad
en los Estados Unidos. Las estadísticas del Centro para
el Control y la Prevención de Enfermedades indican que el
uso del tabaco continúa siendo la principal causa evitable
de mortalidad en los Estados Unidos, causando más de 440.000
muertes prematuras por año y resultando anualmente en más
de $75 billones en costos médicos directos. (Vea www.cdc.gov/tobacco/issue.htm).
Peligros para la salud
La nicotina es altamente adictiva. Proporciona
un estímulo casi inmediato
porque produce una descarga de epinefrina desde la corteza suprarrenal. Esto
estimula el sistema nervioso central y otras glándulas endocrinas, lo
que causa la liberación repentina de glucosa. Al estímulo le
siguen la depresión y fatiga, llevando al fumador a buscar más
nicotina.
La nicotina se absorbe
fácilmente del
humo de tabaco en los pulmones, y no importa si este humo proviene
de cigarrillos, puros o pipas. También se absorbe con facilidad
al mascar el tabaco. Con el uso regular de tabaco, se acumulan
concentraciones de nicotina en el cuerpo durante el día
que persisten por la noche. Por lo tanto, las personas que fuman
o mascan tabaco a diario están expuestos a los efectos de
la nicotina las 24 horas del día.
Las personas adictas
a la nicotina presentan los síntomas del síndrome de abstinencia cuando tratan
de dejar de fumar. Por ejemplo, un estudio encontró que
cuando se privaba de cigarrillos durante 24 horas a fumadores crónicos,
aumenta su enojo, hostilidad y agresión y disminuye su actitud
de cooperación social. Las personas que padecen del síndrome
de abstinencia también necesitan más tiempo para
recobrar su equilibrio emocional después de una tensión
nerviosa. Durante los períodos de abstinencia o cuando tienen
ansias excesivas de fumar, se ha demostrado que los fumadores sufren
un deterioro en una amplia gama de funciones sicomotoras o cognitivas
tales como la comprensión del lenguaje.
Las mujeres que fuman
suelen tener la menopausia a una edad más temprana. Aquellas que fuman y al mismo tiempo
toman anticonceptivos orales tienen un mayor riesgo de enfermedades
cardiovasculares y cerebrovasculares que las que sólo fuman.
Esto es particularmente cierto si son mayores de 30 años.
Las mujeres embarazadas
que fuman cigarrillos corren mayor riesgo de que sus hijos nazcan
muertos, prematuros
o con bajo peso al nacer. Los niños cuyas madres fumaron
durante el embarazo corren mayor riesgo de desarrollar trastornos
de la conducta. Los estudios nacionales de madres e hijas también
han encontrado que si la madre fumó durante el embarazo
hay mayor probabilidad de que sus hijas fumen y que persistan en
fumar.
Los adolescentes que
usan tabaco sin humo o rapé, son más propensos que los que no lo usan a
convertirse en fumadores de cigarrillos. Las investigaciones conductuales
están comenzando a descifrar cómo las influencias
sociales, tales como observar a adultos u otros compañeros
fumando, afectan la decisión del adolescente de comenzar
a fumar. Las investigaciones han mostrado que los adolescentes
generalmente son indiferentes a los mensajes contra el uso del
tabaco.
Además de la nicotina, el humo del cigarrillo
consiste principalmente de una docena de gases (principalmente
monóxido de carbono) y alquitrán. El alquitrán,
que va desde unos 7 mg en un cigarrillo de contenido bajo de alquitrán
hasta unos 15 mg en un cigarrillo regular, expone al usuario a
un riesgo mayor de cáncer pulmonar, enfisema y afecciones
bronquiales.
El monóxido de carbono en el humo aumenta
la posibilidad de enfermedades cardiovasculares. La Agencia para
la Protección del Medio Ambiente de los Estados Unidos ha
determinado que el ser fumador pasivo, es decir, cuando se inhala
el humo expulsado por otros, produce cáncer de pulmón
en los adultos y aumenta en gran medida el riesgo de infecciones
respiratorias en los niños y de muerte súbita del
lactante en los bebés.
Investigaciones prometedoras
Las investigaciones han mostrado que la
nicotina, al igual que la cocaína,
heroína y marihuana, aumenta la concentración de la neurotransmisora
dopamina, que afecta las vías cerebrales que controlan los centros de
la gratificación y el placer. Los científicos recientemente identificaron
una molécula en particular (la subunidad beta 2 (b2) del receptor colinérgico
nicotínico) como un componente crítico de la adicción
a la nicotina. Los ratones que no tienen esta subunidad no se auto administran
la nicotina, lo que implica que sin la subunidad b2, los ratones no experimentan
las propiedades de refuerzo positivo de la nicotina. Este nuevo hallazgo identifica
un sitio potencial en el que los investigadores se pueden concentrar para desarrollar
medicamentos para tratar la adicción a la nicotina.
Otras nuevas investigaciones
han demostrado que las personas tienen una mayor resistencia
a la adicción
a la nicotina si tienen una variante genética que disminuye
la función de la enzima CYP2A6. La disminución de
la CYP2A6 desacelera la descomposición de la nicotina y
protege a las personas contra la adicción a la misma. Entender
el vínculo entre esta enzima y la adicción a la nicotina
ha creado un nuevo objetivo para el desarrollo de medicamentos
más eficaces para ayudar a las personas a dejar de fumar.
Es posible que se desarrollen medicamentos que puedan inhibir la
función de la CYP2A6, proporcionando de esa manera un nuevo
enfoque para la prevención y el tratamiento de la adicción
a la nicotina.
Otro estudio encontró que hubo cambios
dramáticos en los circuitos del placer del cerebro cuando
los usuarios crónicos se abstienen de consumir nicotina.
Estos cambios se pueden comparar en magnitud y duración,
a cambios que se observan cuando una persona se abstiene de consumir
otras drogas de abuso como la cocaína, los opioides, las
anfetaminas y el alcohol. Los científicos encontraron que
después de descontinuar abruptamente de administrarles nicotina
a las ratas de laboratorio, hubo una disminución importante
en la sensibilidad de sus cerebros a la estimulación placentera.
Estos cambios duraron varios días y es posible que la ansiedad
y la depresión que los seres humanos sienten por varios
días cuando dejan de fumar "de golpe" constituyan
una respuesta similar. Los resultados de esta investigación
pueden ayudar a desarrollar mejores tratamientos para los síntomas
del síndrome de abstinencia que pueden interferir con los
intentos de la persona para dejar de fumar.
Tratamiento
Los estudios muestran que el tratamiento
farmacológico combinado con
el tratamiento conductual, que incluya apoyo psicológico y entrenamiento
en la habilidad para sobreponerse a situaciones de alto riesgo, produce algunas
de las tasas más altas de abstinencia a largo plazo. Generalmente, las
tasas de recaída cuando se intenta dejar de fumar llegan a su punto
más alto en las primeras semanas y meses, disminuyendo considerablemente
después de unos 3 meses.
Los estudios económico-conductuales encuentran
que los premios y refuerzos alternativos pueden reducir el uso
del cigarrillo. Un estudio encontró que las mayores reducciones
en el uso del cigarrillo se lograron cuando se combinó un
aumento en el costo de fumar con las actividades recreativas alternativas.
El chicle o goma de
nicotina es uno de los medicamentos aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos
(FDA, por sus siglas en inglés) para el tratamiento de la
dependencia a la nicotina. La nicotina en esta forma actúa
como sustituto de la que está contenida en los cigarrillos,
ayudando así a que los fumadores dejen este hábito.
Las tasas de éxito para el tratamiento
para dejar de fumar con goma de nicotina varían considerablemente
en los diferentes estudios, pero la evidencia sugiere que es un
método seguro para facilitar que se abandone el hábito
de fumar, si se usa de acuerdo con las instrucciones y bajo supervisión
médica.
Otro enfoque para dejar
de fumar es el parche transdérmico de nicotina, un parche que se aplica a la piel
y libera una cantidad relativamente constante de nicotina a la
persona que lo usa. Un equipo de investigación del Programa
de Investigaciones Intramuros del NIDA estudió la seguridad,
el mecanismo de acción y la posibilidad de abuso del parche.
Como resultado de este proceso, el parche fue posteriormente aprobado
por la FDA. La goma y el parche de nicotina, así como otros
reemplazos de la nicotina como los aerosoles e inhaladores, se
usan para ayudar a las personas a dejar de fumar totalmente, reduciendo
los síntomas del síndrome de abstinencia y previniendo
la recaída mientras están recibiendo tratamiento
conductual.
Otra herramienta para
tratar la adicción
a la nicotina es un medicamento cuyo nombre comercial es Zyban.
Este medicamento no es un reemplazo de la nicotina como lo son
la goma y el parche. Más bien, trabaja en otras áreas
del cerebro y su eficacia consiste en ayudar a controlar los deseos
de fumar o los pensamientos sobre el consumo de cigarrillos en
las personas que están tratando de dejar de fumar.
Otras fuentes de información
Para información adicional sobre el abuso y la adicción a la
nictotina, por favor refiérase al www.smoking.drugabuse.gov.
Para más información sobre cómo
dejar de fumar, por favor refiérase al www.cdc.gov/tobacco.
opciones
de tratamiento
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1 Información
tomada de la página Web del National Institute on Drug
Abuse de los Estados Unidos (NIDA)/ NIDA en Español/InfoFacts/Los
cigarrillos y otros productos que contienen nicotina. Versión
Revisada 04/05 http://www.drugabuse.gov/Infofacts/Nicotine-Sp.html |