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Marihuana 1

Es una mezcla café verdosa de flores, tallos, semillas y hojas secas y picadas de la planta del cáñamo canabis sativa, que generalmente se fuma en forma de cigarrillo (porros, canutos, churros o en inglés "joints"), o en pipa ("bong"). También se la fuma en "blunts", que son puros o cigarros a los que se les saca el tabaco y se los rellena con marihuana, a menudo mezclada con otra droga. También se puede usar mezclada con la comida o como una infusión. Su forma más concentrada y resinosa se llama hachís y como líquido negro pegajoso se conoce como aceite de hachís. El humo de la marihuana tiene un olor pungente característico, que es usualmente agridulce. Hay innumerables términos callejeros para la marihuana incluyendo hierba, pasto, maría, en español, y pot, herb, weed, grass widow, ganja, y hash, en inglés, así como términos derivados de variedades de canabis con marcas registradas como, Northern Lights®, Fruity Juice®, Afgani #1®, y diversas variedades de Skunk.

El químico activo principal en la marihuana es el delta-9-tetrahidrocanabinol (THC, por sus siglas en inglés). Las membranas de ciertas células nerviosas en el cerebro contienen receptores de proteína que captan el THC. Una vez que el THC se une al receptor, el TCH lanza una serie de reacciones celulares que llevan al "high" o euforia que los usuarios experimentan cuando fuman marihuana.

Efectos en el cerebro
Los científicos han aprendido mucho sobre cómo el THC actúa en el cerebro para producir sus muchos efectos. Cuando una persona fuma marihuana, el THC pasa rápidamente de los pulmones a la corriente sanguínea, que transporta el químico a los órganos en todo el cuerpo, incluyendo el cerebro.

En el cerebro, el THC se conecta a sitios específicos en las células nerviosas llamados receptores de canabinoides, e influye en la actividad de dichas células. Algunas áreas del cerebro tienen muchos receptores de canabinoides; otras tienen pocos o ninguno. Muchos receptores de canabinoides se encuentran en las partes del cerebro que influyen en el placer, la memoria, el pensamiento, la concentración, las percepciones sensoriales y del tiempo, y en el movimiento coordinado 2.

Los efectos a corto plazo del uso de la marihuana pueden incluir problemas de la memoria y el aprendizaje; percepción distorsionada; dificultades parapensar y solucionar problemas; pérdida de la coordinación; y un aumento del ritmo cardiaco. Los hallazgos de las investigaciones sobre el uso crónico de la marihuana indican que hay algunos cambios en el cerebro similares a aquellos que se ven después del uso a largo plazo de otras drogas de abuso. Por ejemplo, la interrupción de la administración de canabinoides (el THC o formas sintéticas del THC) a animales que han sido expuestos crónicamente al químico, produce un aumento en la activación del sistema de repuesta al estrés 3 y cambios en la actividad de las células nerviosas que contienen dopamina 4. Las neuronas que contienen dopamina están involucradas en la regulación de la motivación y la compensación, y están directamente o indirectamente afectadas por todas las drogas de abuso.

Efectos en el corazón
Un estudio ha indicado que el riesgo de que un usuario sufra un ataque al corazón se cuadruplica en la primera hora después de haber fumado marihuana 5. Los científicos sugieren que tal efecto puede ocurrir debido a los efectos de la marihuana sobre la presión arterial y el ritmo cardíaco y la reducción en la capacidad de la sangre para transportar oxígeno.

Efectos en los pulmones
En un estudio de 450 personas se encontró que quienes fumaban marihuana frecuentemente pero no fumaban tabaco tenían más problemas de salud y perdían más días de trabajo que los que no fumaban 6. Muchos de los días adicionales de enfermedad entre los fumadores de marihuana que participaron en el estudio fueron por enfermedades respiratorias.

Aún el uso infrecuente puede causar irritación y ardor en la boca y en la garganta, a menudo acompañados de una tos fuerte. Alguien que fuma marihuana regularmente puede tener muchos de los mismos problemas respiratorios que los fumadores de tabaco, como tos y producción de flema a diario, mayor frecuencia de enfermedades agudas del pecho, riesgo mayor de infecciones pulmonares, y mayor tendencia a la obstrucción de las vías respiratorias 7. Fumar marihuana también aumenta la probabilidad de desarrollar cáncer de la cabeza o del cuello, y mientras más marihuana se fuma, mayor es la probabilidad 8. Un estudio que comparó 173 pacientes con cáncer y 176 personas saludables produjo fuerte evidencia de que el fumar marihuana duplica o triplica el riesgo de estos tipos de cáncer.

El uso de la marihuana también tiene el potencial para promover el cáncer de los pulmones y otras partes de las vías respiratorias debido a los irritantes y carcinógenos que contiene 9, 10. De hecho, el humo de la marihuana contiene entre 50 y 70 por ciento más hidrocarburos carcinógenos que el humo del tabaco 11. También produce altos niveles de una enzima que convierte ciertos hidrocarburos a su forma carcinógena, niveles que pueden acelerar los cambios que finalmente producen las células malignas 12. Los usuarios de marihuana generalmente inhalan más profundamente y sostienen su respiración más tiempo que los fumadores de tabaco, lo que aumenta la exposición de los pulmones al humo carcinógeno. Estos hechos sugieren que, fumada por fumada, la marihuana puede aumentar el riesgo de cáncer aún más que el tabaco.

Otros efectos en la salud
Algunos de los efectos adversos de la marihuana en la salud pueden ocurrir porque el THC deteriora la habilidad del sistema inmunológico para combatir enfermedades infecciosas y el cáncer. En experimentos de laboratorio exponiendo células animales y humanas al THC, o a otros ingredientes de la marihuana, se encontró que las reacciones normales de prevención de enfermedades estaban inhibidas en muchos tipos clave de células inmunológicas 13. En otros estudios, los ratones expuestos al THC o a sustancias relacionadas tenían más probabilidad de desarrollar infecciones bacterianas y tumores que los ratones no expuestos 14, 15.

Efectos del uso fuerte de la marihuana
en el aprendizaje y la conducta social

La depresión 16, la ansiedad 17, y las alteraciones en la personalidad 18 han sido asociadas con el uso de marihuana. Las investigaciones demuestran claramente que la marihuana tiene el potencial de causar problemas en la vida cotidiana o empeorar los problemas actuales del usuario. Ya que la marihuana afecta la habilidad para aprender y recordar información, mientras más marihuana use una persona, mayor es la probabilidad de que se retrase en la adquisición de habilidades intelectuales, laborales o sociales. Es más, las investigaciones han demostrado que el impacto adverso de la marihuana sobre la memoria y el aprendizaje puede durar días o semanas después de que los efectos agudos de la droga han desaparecido 19, 20.

Los estudiantes que fuman marihuana obtienen notas más bajas y tienen menos posibilidad de graduarse de la escuela secundaria, en comparación con sus compañeros que no fuman 21, 22, 23, 24. Un estudio de 129 estudiantes universitarios encontró que en los usuarios establecidos de marihuana (aquellos que fumaron la droga por lo menos 27 de los 30 días anteriores), las habilidades críticas relacionadas a la atención, memoria y aprendizaje sufrieron un deterioro significante aún después de no haber usado la droga por lo menos 24 horas 25. Los usuarios establecidos de marihuana que participaron en el estudio tuvieron más problemas para mantener o cambiar la atención, así como para registrar, organizar y usar la información, que los participantes del estudio que habían usado marihuana durante no más de 3 de los 30 días anteriores. Por lo tanto, alguien que fuma marihuana todos los días puede estar funcionando continuamente a un nivel intelectual reducido.

Más recientemente, tomando un grupo de usuarios de marihuana establecidos por largo tiempo, los mismos investigadores demostraron que su habilidad para recordar palabras de una lista continuó deteriorada una semana después de haber dejado de usar la marihuana, pero se normalizó a las cuatro semanas 26. Por lo tanto, es posible que algunas habilidades cognitivas se puedan restaurar en las personas que dejen de fumar marihuana, aún después de un uso arraigado por largo tiempo.

Es más probable que los trabajadores que fuman marihuana tengan problemas en el trabajo que sus colegas que no la fuman. Varios estudios asocian el hábito de fumar marihuana de un trabajador con un aumento en las ausencias, retrasos, accidentes, reclamos al seguro ocupacional, y cambios de trabajo. Un estudio de trabajadores municipales encontró que los empleados que usaban marihuana dentro o fuera del trabajo reportaron más "comportamientos de aislamiento" (como dejar el trabajo sin permiso, soñar despierto, usar el tiempo de trabajo para asuntos personales, y evadir sus responsabilidades laborales), que afectan adversamente la productividad y la moral 27. En otro estudio, los usuarios de marihuana reportaron que el uso de la droga perjudicaba varias medidas importantes del rendimiento en la vida incluyendo las habilidades cognitivas, el estatus profesional, la vida social, y la salud física y mental 28.

Efectos en el embarazo
Las investigaciones han demostrado que los bebés nacidos de mujeres que usaron marihuana durante sus embarazos muestran respuestas alteradas a estímulos visuales, trémulo acrecentado, y llanto agudo, lo que puede indicar problemas con el desarrollo neurológico 29. Durante la infancia y los años pre-escolares, se ha observado que los niños expuestos a la marihuana tienen más problemas de conducta y más dificultad para realizar tareas de percepción visual, comprensión de lenguaje, atención sostenida, y de memoria 30, 31. En el colegio, estos niños tienden a exhibir un déficit en sus habilidades para tomar decisiones, su memoria y su capacidad para permanecer atentos 32, 33, 34.

Potencial de adicción
El uso a largo plazo de la marihuana puede llevar a algunas personas a la adicción; es decir, a usar la droga compulsivamente, aún cuando interfiere con las actividades familiares, en la escuela, el trabajo y las recreativas. El deseo por la droga y los síntomas del síndrome de abstinencia pueden hacer que los fumadores de marihuana a largo plazo tengan problemas para dejar de usar la droga. Las personas que tratan de dejarla reportan irritabilidad, dificultad para dormir y ansiedad 35. En las pruebas psicológicas, también muestran un aumento en la agresividad que llega a su punto máximo aproximadamente una semana después de haber usado la droga por última vez 36.

Vulnerabilidad genética
Los científicos han encontrado que la genética puede influir en que una persona tenga sensaciones positivas o negativas después de haber fumado marihuana. Un estudio de 1997 mostró que gemelos varones idénticos tenían más probabilidad de reportar respuestas similares al uso de la marihuana que gemelos varones fraternales (no idénticos), lo que indica que hay una base genética para sus respuestas a la droga 37. (Los gemelos idénticos comparten todos sus genes.)

También se descubrió que el ambiente familiar o aquel que los gemelos compartían antes de cumplir los 18 años no tenía influencia alguna discernible en sus respuestas a la marihuana. Sin embargo, se encontró que ciertos factores ambientales como la disponibilidad de la marihuana, las expectativas sobre cómo la droga les afectaría, la influencia de los amigos y los contactos sociales, y otros factores que diferencian las experiencias de los gemelos idénticos tienen un efecto importante.

opciones de tratamiento

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1 Información tomada de la página Web del National Institute on Drug Abuse de los Estados Unidos (NIDA)/ NIDA en Español/InfoFacts/Marihuana. Versión Revisada 10/04 http://www.drugabuse.gov/Infofacts/Marijuana-Sp.html

2 Herkenham M, Lynn A, Little MD, Johnson MR, y colegas: Cannabinoid receptor localization in the brain. Proc Natl Acad Sci, USA 87:1932-1936, 1990.

3 Rodriguez de Fonseca F, y colegas: Activation of cortocotropin-releasing factor in the limbic system during cannabinoid withdrawal. Science 276(5321):2050-2064, 1997.

4 Diana M, Melis M, Muntoni AL, y colegas: Mesolimbic dopaminergic decline after cannabinoid withdrawal. Proc Natl Acad Sci 95:10269-10273, 1998.

5 Mittleman MA, Lewis RA, Maclure M, y colegas: Triggering myocardial infarction by marijuana. Circulation 103:2805-2809, 2001.

6 Polen MR, Sidney S, Tekawa IS, y colegas: Health care use by frequent marijuana smokers who do not smoke tobacco. West J Med 158:596-601, 1993.

7 Tashkin DP: Pulmonary complications of smoked substance abuse. West J Med 152:525-530, 1990.

8 Zhang ZF, Morgenstern H, Spitz MR, y colegas: Marijuana use and increased risk of squamous cell carcinoma of the head and neck. Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention 6:1071-1078, 1999.

9 Idem ref 10.

10 Sridhar KS, Raub WA, Weatherby, NL Jr, y colegas: Possible role of marijuana smoking as a carcinogen in the development of lung cancer at a young age. Journal of Psychoactive Drugs 26(3):285-288, 1994.

11 Hoffman D, Brunnemann KD, Gori GB, y colegas: On the carcinogenicity of marijuana smoke. In: VC Runeckles, ed, Recent Advances in Phytochemistry. New York. Plenum, 1975.

12 Cohen S: Adverse effects of marijuana: selected issues. Annals of the New York Academy of Sciences 362:119-124, 1981.

13 Adams IB, Martin BR: Cannabis: pharmacology and toxicology in animals and humans. Addiction 91:1585-1614, 1996.

14 Klein TW, Newton C, Friedman H: Resistance to Legionella pneumophila suppressed by the marijuana component, tetrahydrocannabinol. J Infectious Disease 169:1177-1179, 1994.

15 Zhu L, Stolina M, Sharma S, y colegas: Delta-9 tetrahydrocannabinol inhibits antitumor immunity by a CB2 receptor-mediated, cytokine-dependent pathway. J Immunology, 2000, pp. 373-380.

16 Brook JS, y colegas: The effect of early marijuana use on later anxiety and depressive symptoms. NYS Psychologist, January 2001, pp. 35-39.

17 Green BE, Ritter C: Marijuana use and depression. J Health Soc Behav 41(1):40-49, 2000.

18 Brook JS, Cohen P, Brook DW: Longitudinal study of co-occurring psychiatric disorders and substance use. J Acad Child and Adolescent Psych 37:322-330, 1998.

19 Pope HG, Yurgelun-Todd D: The residual cognitive effects of heavy marijuana use in college students. JAMA 272(7):521-527, 1996.

20 Block RI, Ghoneim MM: Effects of chronic marijuana use on human cognition. Psychopharmacology 100(1-2):219-228, 1993.

21 Lynskey M, Hall W: The effects of adolescent cannabis use on educational attainment: a review. Addiction 95(11):1621-1630, 2000.

22 Kandel DB, Davies M: High school students who use crack and other drugs. Arch Gen Psychiatry 53(1):71-80, 1996.

23 Rob M, Reynolds I, Finlayson PF: Adolescent marijuana use: risk factors and implications. Aust NZ J Psychiatry 24(1):45-56, 1990.

24 Brook JS, Balka EB, Whiteman M: The risks for late adolescence of early adolescent marijuana use. Am J Public Health 89(10):1549-1554, 1999.

25 Idem ref 22.

26 Pope, Gruber, Hudson, y colegas: Neuropsychological performance in long-term cannabis users. Archives of General Psychiatry.

27 Lehman WE, Simpson DD: Employee substance abuse and on-the-job behaviors. Journal of Applied Psychology 77(3):309-321, 1992.

28 Gruber, AJ, Pope HG, Hudson HI, Yurgelun-Todd D: Attributes of long-term heavy cannabis users: A case control study. Psychological Medicine 33:1415-1422, 2003.

29 Lester, BM; Dreher, M: Effects of marijuana use during pregnancy on newborn cry. Child Development 60:764-771, 1989.

30 Fried, PA: The Ottawa prenatal prospective study (OPPS): methodological issues and findings—it’s easy to throw the baby out with the bath water. Life Sciences 56:2159-2168, 1995.

31 Fried, PA: Prenatal exposure to marihuana and tobacco during infancy, early and middle childhood: effects and an attempt at synthesis. Arch Toxicol Supp 17:233-60, 1995.

32 Idem ref 33.

33 Idem ref 34.

34 Cornelius MD, Taylor PM, Geva D, y colegas: Prenatal tobacco and marijuana use among adolescents: effects on offspring gestational age, growth, and morphology. Pediatrics 95:738-743, 1995.

35 Kouri EM, Pope HG, Lukas SE: Changes in aggressive behavior during withdrawal from long-term marijuana use. Psychopharmacology 143:302-308, 1999.

36 Haney M, Ward AS, Comer SD, y colegas: Abstinence symptoms following smoked marijuana in humans. Psychopharmacology 141:395-404, 1999.

37 Lyons MJ, y colegas: Addiction 92(4):409-417, 1997.

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