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Cocaína 1
La cocaína
es una droga estimulante y altamente adictiva. El polvo de clorhidrato de cocaína
se puede inhalar o disolver en agua para inyectárselo. El crack es la
cocaína que no ha sido neutralizada por un ácido para convertirse
en clorhidrato de cocaína. Este tipo de cocaína viene en forma
de cristales de roca que se pueden calentar y cuyos vapores se pueden fumar.
El término “crack” se refiere al crujido que se oye cuando
se calientan los cristales. 2
No importa en qué forma consumió la cocaína
o la frecuencia con qué lo hizo, el usuario de cocaína se expone
a tener una emergencia cardiovascular o cerebrovascular aguda, como un ataque
al corazón o una apoplejía (también conocida como embolia,
derrame cerebral o trombosis en español o “stroke” en inglés),
que pueden resultar en la muerte súbita. Las muertes relacionadas con
la cocaína a menudo son el resultado de un paro cardiaco o una convulsión
seguida de un paro respiratorio.
Peligros para la salud
La cocaína es un fuerte estimulante del sistema
nervioso central que interfiere con el proceso de reabsorción de la
dopamina, un mensajero químico asociado con el placer y el movimiento.
La acumulación de la dopamina resulta en una estimulación continua
de las neuronas “receptoras”, lo cual está asociado con
la euforia comúnmente reportada por los abusadores de la cocaína.
Los efectos físicos del consumo de la cocaína
incluyen la constricción de los vasos sanguíneos, dilatación
de las pupilas, y aumento en la temperatura, frecuencia cardiaca y presión
arterial. La duración de los efectos eufóricos inmediatos de
la cocaína (que incluyen hiperestimulación, claridad mental y
disminución de la fatiga) dependen de la forma de administración.
Cuanto más rápida sea la absorción, más intensa
será la euforia pero más breve será su duración.
La euforia puede durar de 15 a 30 minutos si se inhala la cocaína y
de 5 a 10 minutos, si se la fuma. Un aumento en el uso de la cocaína
puede reducir el período de tiempo que el usuario se siente eufórico
y aumenta el riesgo de adicción.
Algunos usuarios de la cocaína informan sentir desasosiego,
irritabilidad y ansiedad. Pueden desarrollar una tolerancia a la euforia y
muchos son los adictos que informan tratar en vano de conseguir que la droga
les produzca el mismo placer que la primera vez que la usaron. Ciertos usuarios
aumentan su dosis para intensificar y prolongar los efectos eufóricos.
Así como se puede desarrollar una tolerancia a la euforia, hay usuarios
que también pueden volverse más sensibles a los efectos anestésicos
y convulsivos de la cocaína, sin aumentar la dosis. Este aumento de
sensibilidad puede explicar algunas de las muertes que ocurren después
de consumir dosis aparentemente bajas de cocaína.
Episodios de uso excesivo de altas dosis de la cocaína
pueden llevar a un estado creciente de irritabilidad, desasosiego y paranoia.
Esto puede resultar en un período de psicosis paranoica total en la
que el usuario pierde el sentido de la realidad y padece de alucinaciones auditivas.
Otras complicaciones asociadas con el uso de la cocaína
incluyen alteraciones en el ritmo cardiaco, ataques al corazón, dolor
en el pecho, falla respiratoria, apoplejía, convulsiones, dolor de cabeza,
y complicaciones gastrointestinales tales como dolor abdominal y náusea.
Ya que la cocaína tiene la tendencia a disminuir el apetito, muchos
usuarios habituales pueden presentar signos de desnutrición.
Las diferentes maneras en que se consume la cocaína
pueden ocasionar diferentes efectos adversos. Por ejemplo, la inhalación
regular de la cocaína puede llevar a la pérdida del sentido del
olfato, sangrados nasales, problemas para tragar, ronquera y secreción
nasal crónica. La ingestión de la cocaína puede causar
una severa gangrena intestinal debido a la reducción del flujo sanguíneo
intestinal. Las personas que se inyectan cocaína pueden experimentar
una reacción alérgica aguda y al igual que cualquier usuario
de drogas inyectables, tienen mayor riesgo de contraer el VIH y otras enfermedades
de transmisión sanguínea.
Un peligro adicional: el etileno
de cocaína
Cuando las personas combinan el consumo
de cocaína con el del alcohol, están agravando
el peligro que presenta cada una de estas drogas y, sin saberlo,
crean en sus propios cuerpos un experimento químico
complejo. Varios investigadores auspiciados por el NIDA han
encontrado que al combinar el uso de la cocaína con
el alcohol, el hígado humano fabrica una tercera sustancia,
el etileno de cocaína, que intensifica los efectos eufóricos
de la cocaína y potencialmente aumenta el riesgo de
muerte repentina.
Tratamiento
El abuso generalizado de la cocaína ha desencadenado
un esfuerzo extensivo para establecer programas de tratamiento para este
tipo de toxicomanía.
Una de las principales prioridades investigativas del NIDA
es la de encontrar un medicamento que bloquee o reduzca en gran medida los
efectos de la cocaína, para ser utilizado como parte de un programa
de tratamiento integral. Algunos investigadores auspiciados por el NIDA también
están examinando medicamentos que ayuden a aliviar el deseo vehemente
por la droga que a menudo sienten las personas bajo tratamiento por adicción
a la cocaína. Actualmente se están investigando la seguridad
y eficacia de varios medicamentos que podrían ser usados en el tratamiento
para la adicción a la cocaína.
Además de los medicamentos, las intervenciones conductuales,
en particular la terapia cognitiva-conductual, pueden ser eficaces para disminuir
el consumo de la droga. Lograr proporcionar una combinación óptima
de tratamiento y servicios para cada persona es esencial para lograr resultados
exitosos.
opciones
de tratamiento
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1 Información tomada
de la página Web del National Institute on Drug Abuse de los Estados
Unidos (NIDA)/ NIDA en Español/InfoFacts/El Crack y la Cocaína.
Versión Revisada 4/05
http://www.drugabuse.gov/Infofacts/Cocaine-Sp.html
2 La inhalación
("snorting") consiste en aspirar la cocaína en polvo a través
de la nariz, donde es absorbida hacia el torrente sanguíneo a través
de los tejidos nasales. Inyectarse consiste en el uso de una aguja para liberar
la droga directamente en el torrente sanguíneo; el uso de cualquier
tipo de aguja aumenta el riesgo del usuario de contraer el VIH y otras infecciones
trasmitidas por la sangre. Fumar consiste en inhalar el vapor de la cocaína
o el humo hacia los pulmones donde su absorción al torrente sanguíneo
puede ser tan rápida como cuando se la inyecta. |