Artículo publicado en Addictus núm. 1,
marzo-abril de 1994.
ISSN 1405-6569

Alcohólicos Anónimos
¿una solución para el alcohólico?

Arturo Moreno

Durante mucho tiempo se ha buscado algo que pueda ayudar a la solución del problema del alcoholismo. En 1785 encontramos los primeros escritos médicos referentes al alcoholismo como enfermedad. Así, el doctor Benjamin Rusch se refiere a una odiosa enfermedad que perjudica y esclaviza a los hombres. Entre sus ideas, destacan dos hechos de singular importancia:

a] Que el alcohólico continuará bebiendo hasta morir, y
b] Que el alcohólico necesita ayuda para dejar de beber.

Rusch pedía en aquel entonces el establecimiento de asilos para los borrachos, a los cuales quería llamar Casa Sobria, en donde se les proporcionaría a los alcohólicos tratamiento dietético, trabajo, así como ayuda moral y religiosa.

En 1788, el doctor Thomas Trotter se refiere a la ebriedad como: "una enfermedad producida por una causa remota, que da lugar a acciones y movimientos en el cuerpo, y provoca trastornos en sus funciones".

En 1826 Justin Edward funda la Sociedad Americana de la Temperancia. Y sentenciaba con mucho acierto: "los borrachos, si no se reforman, morirán".

En 1840 aparece un grupo llamado Los Washingtonianos, quienes llegaron a reunir hasta 4,200 alcohólicos; albergaban la esperanza de que con alternativas de trabajo y apoyo psicológico, así como ayudando a otros, se ayudaban a sí mismos.

Posteriormente aparecen otros movimientos más, como lo fueron Los Hijos de la Temperancia y los Buenos Templarios.

En 1830 Samuel Woodward señaló que los alcohólicos eran confinados como criminales y locos, y que eran dignos de mejor suerte.

En 1846 se abre en Nueva York el primer asilo para los ebrios. Algunos más abrieron sus puertas, pero fracasaron por tener problemas en su financiamiento.

En 1870 se funda la Asociación para el Estudio y la Cura de la Embriaguez, y publica sus resultados en una revista llamada Diario de la Embriaguez, que además contenía un directorio de los asilos para alcohólicos.

En 1890 Lewis Duncan M. trató e investigó sobre 4,633 casos de alcoholismo, y sus observaciones fueron publicadas en la revista Anales de la Asociación Médica Americana.

Se menciona que para el año de 1902 había en Estados Unidos más de cien instituciones para el tratamiento de este problema.

Existían también una gran variedad de curas caseras o tomas para ayudar a reformar al alcohólico. Una de ellas fue el famoso Tónico Parker. Muchas de estas medicinas fueron analizadas por el Consejo de Salud de Massachusetts en 1890, encontrándose que todas ellas contenían alcohol en mayor o menor proporción.

El doctor Leslie Keeley desarrolló un método para la cura del alcoholismo en base a un biclorito de oro. Este se administraba al paciente durante cuatro o seis semanas, al mismo tiempo que se le proporcionaba un soporte de ayuda grupal. En 1898 el Instituto Keeley tenía una membresía de 30,513 miembros, repartidos en 370 ligas locales.

Hace cincuenta y nueve años, el 10 de junio de 1935, nace el movimiento de Alcohólicos Anónimos en la ciudad de Akron, Ohio, en Estados Unidos. Debemos tomar en cuenta que Alcohólicos Anónimos es la síntesis de conceptos médicos y religiosos. En el año de 1950 la Organización Mundial de la Salud ordena al Consejo de Enfermedades Mentales que investigue y defina qué es el alcoholismo. En su próxima reunión en 1953, se define que el "alcoholismo es una enfermedad incurable, progresiva y mortal".

En 1960 el doctor Jellineck publica su famoso artículo El concepto del alcoholismo como enfermedad, que sirvió para que se sentaran las bases para que los profesionales de la salud se interesaran en el problema.

Así, vemos cómo importantes médicos han contribuido con sus puntos de vista para que el programa de AA sea diseminado y conocido por diferentes grupos médicos. El doctor Duncan Silwort; el psicólogo Carl Gustav Jung; el médico neurólogo Foster Kennedy, quien mencionó: "la profesión médica debe reconocer este magnífico recurso terapéutico".

El doctor Kirby Collier y el doctor Harry Tiebout ponen en contacto a Alcohólicos Anónimos con la Asociación Médica Norteamericana en 1946.

En 1949 la Asociación Siquiátrica Americana pidió a Alcohólicos Anónimos que presentara una ponencia; ésta se encuentra en el folleto Tres charlas a sociedades médicas. En 1951 se otorgó a Alcohólicos Anónimos el premio Lasker por la Asociación Norteamericana de Salud Pública.

También es digno de mencionar que para el crecimiento de Alcohólicos Anónimos han participado varios ministros religiosos como son el Padre Edward Dowling y el Reverendo Sam Shoemaker, así como la Hermana Sor Ignacia.

Alcohólicos Anónimos es el eslabón perdido de una serie de acontecimientos que ya habían venido sucediendo de manera aislada en la medicina y en la religión. Para complementar esta base piramidal hacía falta la experiencia y el sufrimiento del enfermo de alcoholismo para completar este triángulo.

El programa de Alcohólicos Anónimos está basado en Doce Pasos que van a servir para la recuperación del alcohólico. Estos pasos a su vez se pueden resumir en Cinco Conceptos Básicos, que son los siguientes:

I] Admitir el alcoholismo.
II] Análisis de la personalidad y catarsis.
III] Reajuste de las relaciones interpersonales.
IV] Convencimiento de un Poder Superior o Factor X que puede devolver el sano juicio.
V] Trabajando con otros.

 I. Admitir el alcoholismo. Este concepto está implícito en el Primer Paso, en donde se hace mención de que por el alcoholismo se ha llevado una vida ingobernable. En los albores de Alcohólicos Anónimos, se pensaba que el alcohólico para iniciar un proceso de recuperación tenía que haber tocado fondo, es decir, haber arrastrado una serie de sufrimientos para aceptar que se era un alcohólico. Actualmente sabemos que eso ya no es necesario, ni tampoco que ese individuo haya llegado a una edad determinada para poder considerarlo como alcohólico, basta con darse cuenta de que el alcohol está ocasionando problemas en cualquier área de su vida, bien que se ha perdido la habilidad para manejar los tragos.

El alcohólico debe estar consciente de que padece una adicción física, que conforme va progresando lo hunde cada vez más, que conforme se va bebiendo más cada día, también se disfruta menos en la vida; se pasa de desear un trago a una verdadera necesidad. Se llega a un momento en que parece que el alcohol lo cura todo; aquí se presenta un problema, el alcohólico se siente enfermo cuando deja de beber. Es posible que el cuerpo esté a punto de la muerte física debido al daño alcohólico, pero la mente desea una copa más. El alcohólico debe estar consciente de que cuando bebe, en el interior de su cuerpo se desarrolla una enfermedad física, y que la única manera de poder detener esa obsesión mental y compulsión física es admitiendo y aceptando que se tienen problemas al establecer contacto con el alcohol, y que esto no se puede resolver aun cuando se tomen medidas coercitivas.

Cuando se admite que se es alcohólico, un proceso de recuperación física se inicia, una reformación anímica eleva al alcohólico a continuar superándose cada día una sola vez, e ir en búsqueda de horizontes que de andar bebiendo ni siquiera se sueña que existan. Para esto es necesaria la aceptación alma adentro de este Primer Paso.

II. Este Segundo Concepto Básico de Alcohólicos Anónimos menciona sintéticamente que al alcohólico se le hace necesario llevar a efecto un exhaustivo análisis de su personalidad y realizar una catarsis.

La medicina menciona sobre este aspecto que el alcohólico debe ser analizado y llevar a efecto una completa y honesta catarsis o confesión mental.

La religión recomienda que el alcohólico debe hacer un riguroso examen de conciencia, realizar un inventario moral y someterse a un franco autoexamen, para después poder realizar la catarsis de lo encontrado.

En los Doce Pasos de Alcohólicos Anónimos observamos que esto se encuentra en los Pasos Cuarto y Quinto, que son parte medular para que el alcohólico logre a través de ellos un soporte con bases firmes, para llegar a conocerse a sí mismo. El alcohólico al llegar a estos pasos debe de someterse y estar dispuesto a investigar todas aquellas condiciones y motivaciones que lo llevaban a ingerir el primer trago. A través de este concepto y de estos Pasos, el alcohólico va a conocer su verdadera personalidad y los trastornos de la misma desde que tiene uso de razón. Está demostrado el día de hoy que gran parte de los trastornos de la personalidad que aquejan al alcohólico han sido ocasionados por traumas durante su infancia, a veces en esa relación paterno-maternal. Se sugiere que el paciente haga por escrito una relación lo más estricta posible de todo aquello que recuerde desde su niñez hasta la edad adulta. Para ello en ocasiones es necesaria la práctica de algún retiro espiritual para confrontarse a sí mismo; seguramente encontrará heridas dolorosas que volverán a sangrar, que pueden ocasionarle profundos dolores espirituales, pero debemos recordar que el dolor es la piedra angular para el crecimiento espiritual.

Ese inventario moral reviste capital importancia para que el alcohólico alcance su sobriedad. Cuando éste llega a la aceptación de sus problemas y se da cuenta de que éstos son tan serios que le pueden llegar a causar la muerte más tarde o más temprano, de que el alcoholismo es una forma de suicidio lenta pero segura, es cuando debe proceder a hacer una evaluación de su problema.

Este análisis debe de comprender desde antes de sus inicios en el alcoholismo, así como su vida en la actividad alcohólica. Cada vez que siente la necesidad de beber, que escribe su estado de ánimo en esos precisos momentos, qué y cuáles son sus sentimientos respecto a la vida, qué ambiente está pasando en ese instante y qué cosas le gustaría modificar a cambio de un trago.

El Quinto Paso, comprendido en este Concepto, menciona el hecho de que el alcohólico debe admitir ante sí mismo y ante otro ser humano, la naturaleza de sus faltas, es decir una vez conocidas las fallas habrá que confesarlas, realizar esa catarsis frente a una persona a la que se considere con capacidad moral y espiritual para entender el problema. Esto es tan importante que se vuelve a mencionar en el Décimo Paso.

Una vez que se ha realizado la práctica de este Cuarto y Quinto Paso, el alcohólico va a sentirse reconfortado y va a descubrir la verdadera alegría de vivir sin alcohol.

III. El Tercer Concepto menciona: "Hacer un reajuste en las relaciones interpersonales". Sobre este particular la medicina sugiere que graves defectos de la personalidad deben ser eliminados, a través del exacto conocimiento de sí mismo, y un reajuste sincero de la realidad. En tanto que la religión menciona que: "los defectos de carácter o pecados pueden ser eliminados adquiriendo más honestidad, humildad, tolerancia, generosidad y amor, eliminando el egoísmo".

No se concibe la vida de un alcohólico que siga atormentándose por el daño que pudo haber llegado a causar en primer lugar a aquellos seres que más quiere; si realizó algún tipo de daños no tanto físicos sino espirituales durante su actividad alcohólica, es que no estaba consciente de ellos, no fue culpable, pero cuando ha empezado un proceso de recuperación tiene que darse cuenta de su incorporación a ese sitio que perdió.

Debemos estar conscientes de que el alcoholismo es una enfermedad compleja, que el beber de una manera anormal es un síntoma de mal ajuste personal en la vida; el alcohólico es extremadamente sensible, emocionalmente inmaduro, es exagerado en sus exigencias con los demás y para con él mismo, y ha fracasado en el ideal de la perfección. Al no cumplirse esos sueños, se escapa de la realidad para refugiarse en una botella de alcohol, y ni siquiera los más grandes desastres ni el temor a la muerte o a la locura le hace detener esa obsesión mental y compulsión física por beber, y cometer esos daños a esos seres que dice él más querer.

Es a través de este Tercer Concepto como se puede llegar a sensibilizar este problema, y esto lo podemos encontrar en el desglose de los Pasos Octavo y Noveno. El alcohólico debe estar plenamente convencido de que habrá cosas que no se van a poder reparar jamás, pero a través de un cambio de juicios y de actitudes es probable que lo logre. Se debe ser persistente en este Concepto, se debe buscar y tratar de imponer un cambio en el estilo de vida, si se quiere salvar la vida y la de aquellos que se llegó a lesionar con el alcohol.

IV. El convencimiento de la existencia de un Poder Superior es el enunciado de este Cuarto Concepto. Sobre este particular la medicina dice que el alcohólico-neurótico se retira de la vida, es el retrato de la angustia y la anormal autopreocupación, que se aleja del rebaño humano.

La religión afirma que el problema básico del alcohólico es la preocupación por sí mismo. Lleno de terror y egoísmo ha olvidado el concepto de hermandad entre los hombres. Tan grave es este deterioro que el alcohólico se ha olvidado hasta de su creador, se le borra y se le pierde de su mente toda imagen de Dios.

Alcohólicos Anónimos le da la oportunidad de no creer en Dios, simplemente le dice que ponga su vida y su voluntad al cuidado de AA. Muchos alcohólicos recorren el camino de la fe sin fe. La fe es creer, es verdad, en una capitalización de la experiencia de los demás. Bienaventurados los perezosos porque ellos encontrarán formas más fáciles de hacer las cosas.

Bill escribió una carta en la cual decía lo siguiente: "¿Hasta dónde debe el alcohólico buscar su dependencia de Dios? Es un asunto que no corresponde definir a AA. Si el alcohólico está en una religión, si está en ésa o en aquélla, no le concierne para nada a AA, yo no creo que esto le concierna a algunos de los miembros. Eso es asunto de Dios".

Esta tendencia a creer en un Poder Superior como cada quien lo conciba, se empieza a observar desde el Segundo Paso, el Tercer Paso ya se refiere específicamente a ese Poder Superior, el Quinto Paso refiere tratar de admitir ante ese Poder Superior todas nuestras faltas, el Sexto Paso dice que lo dejemos todo a Dios para que los defectos de carácter desaparezcan. Lo mismo menciona el Séptimo Paso, ya que a través del Undécimo Paso, a través de la oración y la meditación, se va a tener un contacto más consciente con El.

Se menciona que el alcohólico tiene que sufrir un proceso de conversión. Al respecto, escribe William James: "Convertirse, regenerarse, recibir la gracia, experimentar la religión, adquirir seguridad, todas esas frases denotan el proceso, repentino o gradual, por el cual un yo dividido hasta aquel momento, conscientemente equivocado, inferior e infeliz, se torna unificado y conscientemente feliz, superior y correcto, como consecuencia de sostenerse en realidades religiosas". Esto es lo que en términos generales significa conversión, creemos o no que se precisa una actividad divina y directa para provocar ese cambio moral.

Existen personas que han hecho de esta parte del programa como que en Alcohólicos Anónimos se evangeliza, o bien que se trata de que el alcohólico se le va a introducir a una religión determinada.

Es necesario hacer hincapié en que cualquier alcohólico que admita que tiene problemas en su manera de beber puede considerarse un miembro de Alcohólicos Anónimos. Sin tener que observar ningún tipo de creencias religiosas. Todo el programa de Alcohólicos Anónimos es sugerido.

V. El último y Quinto Concepto básico no deja de ser menos importante que los anteriores. Se refiere específicamente a trabajar con otros alcohólicos. La medicina hace mención de que el alcohólico tiene que encontrar a través de un proceso de recuperación ocupaciones diferentes, actividades sociales o bien encontrar un hobby que llene su vida en lugar del alcohol. En tanto que la religión hace mención de que el alcohólico debe aprender el poder curativo de un nuevo afecto, servir a los hombres como a Dios. Debe perder su vida para encontrarla, debe buscar olvido del Yo, al servicio de los demás, pues la fe sin obras es letra muerta.

Esta idea de trabajar con otros o pasar el mensaje, como se dice en Alcohólicos Anónimos, ya se había estado practicando desde 1840 con los Grupos Washingtonianos, porque ayudando a otros se ayuda a sí mismo.

En Alcohólicos Anónimos esto lo observamos en la última parte del programa, o sea en el Paso Doce, en el cual se menciona que "una vez obtenido un despertar espiritual" se estará capacitado para llevar este mensaje al alcohólico que sufre.

Para trabajar en esta parte del programa no se piense que Alcohólicos Anónimos va a absorber por tiempo completo al alcohólico recuperado. Esto se va a lograr cuando del alcohólico brote ese espíritu de servicio, y cuando se dé cuenta de que al dejar de beber en Alcohólicos Anónimos ha contraído un compromiso de responsabilidad, y que tiene una deuda de gratitud para con aquellos que le han salvado la vida.

Pasar la dádiva o el mensaje se puede hacer de diferentes formas, de una manera directa de alcohólico frente a otro, o bien a través de todos los comités de servicios que existen dentro de la agrupación.

Para sintetizar, estamos conscientes de que en Alcohólicos Anónimos tratamos de tener presente que jamás podremos tocar sino una parte del problema total del alcohol. Alcohólicos Anónimos es el lazo de unión entre la medicina y la religión, el eslabón tanto tiempo buscado en la cadena de recuperación del alcohólico.

El programa funciona, y debe decirse que cualquiera que sea este misterioso proceso, ciertamente ha dado buenos resultados, y para el alcohólico que está en el camino que conduce al manicomio o al cementerio, cualquier cosa que dé buenos resultados, debe ser digna de tomarse en cuenta.

Nota
El doctor Arturo Moreno es Médico general egresado de la uap, exmédico Forense del 2° distrito de Morelos. Diplomado por el Cesaal (Centro de Estudios Sobre el Alcohol y el Alcoholismo) y es miembro del Conadic de Morelos.