Testimonio 11

¿Qué tiene el comer compulsivamente que me hace sentir la necesidad de darme un baño? No me refiero al comer compulsivo que practico en un buen restaurante, con amigos, y que generalmente concluyo con una rebanada de pastel o una taza de té y una buena dosis de carcajadas. No, me refiero al comer compulsivo que una practica a solas,

Testimonio de Carolyn J.

¿Qué tiene el comer compulsivamente que me hace sentir la necesidad de darme un baño? No me refiero al comer compulsivo que practico en un buen restaurante, con amigos, y que generalmente concluyo con una rebanada de pastel o una taza de té y una buena dosis de carcajadas. No, me refiero al comer compulsivo que una practica a solas, o que yo, al menos, practico a solas, cuando estoy aburrida o cansada o ansiosa o me siento solitaria. Ese comer compulsivo que comienza con una galleta y termina con siete galletas, dos sandwiches, dos vasos de leche, tres pastelillos congelados, varios trozos de queso y cuatro pepinillos agrios. Ese comer compulsivo que te deja con un estómago tan repleto que el dolor es como de uñas rasgando la piel de un globo demasiado inflado. En ese preciso momento, en el punto globo, siempre siento el deseo de meterme en la tina de baño.

Y las más de las veces lo hago. La mayoría de mis atracones ocurren en mi cocina. Cuando termino, subo las escaleras, abro las llaves del agua y voy probando con la mano hasta que el agua esté lo más caliente posible. Una vez sumergida en el doloroso pero reconfortante calor del líquido, me remojo hasta que mi piel se enrojece y la frente se me llena de gotas de sudor. En el instante en que creo que no podré resistir otro segundo más, cuento lentamente hasta sesenta, obligándome a permanecer en el agua otro minuto. Luego me voy a la cama y me recuesto ahí, desnuda y mojada, debajo de las cobijas, mientras que el latir de la sangre por mis venas expulsa de mi cuerpo la sensación de gordura.

Antes de que el latir se detenga por completo transcurren unos quince minutos. Y más minutos se requieren para que consiga levantarme, vestirme y entrar de nuevo en el mundo civilizado.

Este proceso conlleva tanta tortura que casi se convierte en un bautismo. Para mí se ha vuelto un ritual. Lo he practicado cien veces o más. ¿Será que el baño me permite intentar de nuevo y hacerlo limpia?

 

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